OSTEOPATÍA CRANEO-SACRA

¿Qué es la Osteopatía Cráneo-Sacra?

Se trata de una técnica manual, sutil y de efecto profundo para ayudar a detectar y corregir los desequilibrios del sistema cráneo-sacral que puedan ser la causa de disfunciones sensitivas, motoras o neurológicas.

El ritmo cráneo-sacral fue descubierto en 1899 por el osteópata William Garner Sutherland, discípulo directo de Taylor Still y con una enorme capacidad de imaginación. A este movimiento lo llamó Movimiento Respiratorio Primario, que producía una pulsación rítmica y sutil en todos los tejidos y fluidos del cuerpo (huesos craneales, pelvis, columna vertebral, sacro,...) denominado Impulso Rítmico Craneal.

Sutherland apasionado de la anatomía y de la fisiología descubrió que las suturas servían para que los huesos del cráneo hicieran unos micro movimientos o desplazamientos. Sutherland afirma que las suturas del cráneo funcionaban como articulaciones y que tenían esa forma para mantener el movimiento.

Sutherland descubrió que estas suturas estaban para absorber la gran presión hidrostática que tiene el cerebro, intuyó que el líquido cefalorraquídeo tiene un movimiento de expansión y de contracción en el interior del cráneo, y que estas suturas estaban para amortiguar esta presión hidrostática en el interior del cráneo.

Es muy importante conocer el principio de presión hidrostática aplicada en el cerebro, que produce un ensanchamiento y después un encogimiento del cráneo. Las suturas están hechas para absorber esta presión hidrostática en el interior del cráneo.

Una falta de movilidad en cualquiera de las suturas, podía provocar tensiones membranosas alterando el sistema nervioso.

Sutherland experimentó con él mismo, como una restricción en la movilidad, le produjo alteraciones, visuales, vértigos, cefaleas, alteraciones emocionales, y que por medio de suaves manipulaciones le devolvería la funcionalidad normal a estas alteraciones.

Por lo tanto la potencia, la calidad y ritmo que se trasmita al organismo, determina el estado de salud y vitalidad.

¿Porque debemos visitar a un Osteópata Cráneo-Sacro?

El terapeuta craneal con sus manos, es el único capaz de sentir las alteraciones de este impulso rítmico, y determinar si su velocidad o ritmo es normal. A través de la palpación es capaz de sentir si existen bloqueos de las suturas craneales que unen unos huesos con otros.

Si existiera una fijación, se perdería movilidad y aparecerían, antes o después, dependiendo de diferentes factores, problemas relacionados con la visión, oído, olfato, deglución, así como dolor ocular, en el oído o cualquier parte de la cabeza, incluso mareos, vértigos o cuaquier alteración relacionada con el sistema nervioso central y vascular del cráneo.

El terapeuta, percibe a través de sus manos la resistencia o tensiones de tejidos, senos, meninges y mediante técnicas sutiles, es capaz de devolver la movilidad a los tejidos bloqueados, liberándolos y recuperando el estado normal de vitalidad.

La mayoría de los estados traumáticos que sufrimos desde la infancia se desarrollan en el cráneo, produciendo disfunciones emocionales y estructurales como depresión, miedos, fobias o migrañas, sinusitis, falta de equilibrio disminuyendo el estado óptimo de de salud.

Por esto es importe realizar una terapia cráneo sacra que elimine de nuestro  subconsciente cualquier hecho traumático sufrido a lo largo de la vida.

¿Qué podemos tratar con la Osteopatía Craneo-sacra?

La Terapia Cráneo-Sacral se utiliza para tratar una gran variedad de problemas de salud. Es una terapia tan suave y segura que es apropiada para personas de todas las edades, desde ancianos hasta niños y bebés, así como durante el embarazo y posparto, después de una operación, un accidente o en condiciones de fragilidad.

Al tratarse de una terapia global de todo el cuerpo, puede ayudar a las personas con casi cualquier condición, incrementando su vitalidad y permitiendo utilizar sus propios recursos de autocuración.

Algunos de los problemas de salud más comunes que puede beneficiarse con la Terapia Cráneo-Sacral son: cefaleas, migrañas, jaquecas, mareos, vértigos, alteraciones de la ATM (problemas mandibulares), zumbidos en los oídos, sinusitis, neuralgias, insomnio, hiperactividad, trastornos del sueño, trastornos de conducta, traumatismos craneales, estrés, depresión, ansiedad, dificultad en el embarazo, problemas en el postparto, trastornos de la succión y respiración en bebes, etc.