Importancia de la revisión osteopática en recién nacidos

10.11.2016

Por todos es conocido que en el momento del parto el bebe aún no ha terminado con la maduración/osificación de su cráneo. Para poder soportar las presiones a su paso por el llamado canal del parto (pelvis y musculatura del suelo pélvico de la madre), existen las fontanelas, también denominadas comúnmente puntos blandos o molleras.

Las suturas (tejidos elásticos, fibrosos y fuertes que mantienen unidos los huesos del cráneo) y fontanelas son necesarias para el nacimiento, desarrollo y el crecimiento del cerebro del bebé. Durante el parto, la flexibilidad de estas fibras permite que los huesos se superpongan, de tal manera que la cabeza pueda pasar a través del canal de parto sin que se presione ni se dañe el cerebro del bebé. Estas compresiones son necesarias para impulsar los sistemas del bebe y el correcto desarrollo del cráneo. 

En un recién nacido, observamos las fontanelas como parte del desarrollo normal entre los huesos del cráneo. Tanto suturas como fontanelas gradualmente se convierten en áreas óseas cerradas y sólidas una vez llegada la edad adulta, en la que solo observaremos las suturas.

Generalmente, existen dos fontanelas en el cráneo de un recién nacido. La fontanela posterior (en la parte de atrás de la cabeza) que se suele cerrar a los primeros meses de vida. Y la fontanela anterior (en la parte de arriba de la cabeza) que generalmente se cierra en algún momento entre el primer y segundo año de edad.

En las fontanelas de los bebes podemos tocar directamente un tejido blando y deprimible conocido como meninges. Este tejido protege el cerebro y la espina dorsal (sistema nervioso central) tapizando el cráneo de tejido conectivo añadiéndole una protección blanda que complementa a la dura de las estructuras óseas.

Las altas tensiones y presiones músculo-óseas que puede llegar a sufrir el bebe en el momento del parto, ya sea natural o instrumental, nos hace considerar el nacimiento como nuestro primer traumatismo.


Debido a esto, durante el proceso del parto es muy normal que se produzcan solapamientos o acabalgamientos, giro de las meninges o disminución de tamaño de los agujeros craneales entre otros, es decir, existe una repercusión a nivel craneal. Estas "distorsiones craneales" pueden crear alteraciones en cualquier parte del organismo durante su vida si no son tratadas.

Muchos de estos acabalgamientos se resuelven espontáneamente con la presión interna que el bebé ejerce al llorar, a la succión y la capacidad innata de autocuración, digamos que se resuelven naturalmente. Pero otros necesitarán de una intervención osteopática para liberarlos. 

Tambien es muy habitual el uso de de material instrumental (fórceps, ventosas, etc.) en partos vaginales cuando se dificulta la salida del bebe, lo que incrementa el riesgo de lesiones. 

Datos del "Osteopathic Center for Children" en San Diego, California (U.S.A).                 Dra. Viola Frymann

  • Solamente el 12% de los niños poseen un cráneo libre, sin síntomas.
  • El 82% de los niños presentan un problema craneal, pero sin síntomas.
  • En niños agitados, el 95% poseen una lesión del occipital y pueden ser tratados.

Detectar y tratar estas disfunciones en los primeros meses de vida es uno de los pilares fundamentales en medicina preventiva osteopática aportando bienestar y un desarrollo psicomotriz equilibrado. 

Es un error pensar que los bebés que nacen por cesárea "sufren menos". El mismo proceso antinatural al que se someten tampoco es tarea fácil. Sufren movimientos y choques en el intento de posicionar su cabeza en la hendidura de la cesárea, que pueden producirles daños y lesiones. El uso instrumental suele ser común tambien en estos tipos de partos. Se aconseja  igualmente una revisión osteopática.


Existen patologías que pueden resolverse o aliviarse mediante tratamiento osteopático. Es importante la labor de control de los padres y que el tratamiento sea combinado entre el terapeuta y éstos.

  • Plagiocefalia (deformidad de la cabeza)
  • Tortícolis.
  • Obstrucción del conducto lagrimal.
  • Tibias varas.
  • Estrabismo (trastorno ocular).
  • Irritabilidad, insomnio o alteraciones del sueño (bebe que no duerme bien).
  • Otitis de repetición, rinitis o sinusitis.
  • Dificultad en la succión (prefiere un pecho a otro, asimetría en la boca)
  • Llanto constante.
  • Problemas digestivos (cólico del lactante, estreñimiento, gases, reflujo gastroesofágico, regurgitación).
  • Problemas respiratorios (bronquitis, amigdalitis, asma, catarros frecuentes)
  • Displasia de Cadera
  • Escoliosis : el 90% de las escoliosis infantiles son "idiopáticas", la medicina no sabe el por qué de esa torsión vertebral, para la osteopatía son la consecuencia de las torsiones producidas en el cráneo cuando son bebés, siendo fácilmente corregibles a esta edad.


9 de cada 10 bebés que nacen padecen alguna patología. La osteopatía en bebés y niños permite aliviar sus dolencias, equilibrar sus disfunciones y evitar secuelas.

La osteopatía pediátrica utiliza técnicas manuales suaves, muy cuidadosas, no invasivas y sumamente eficaces que producen cambios profundos dentro del cuerpo del bebé o niño. Consigue que los distintos sistemas (nervioso, inmune, muscular y circulatorio), trabajen con eficacia aportando un nuevo equilibrio.

El tratamiento craneal da elasticidad y plasticidad al cráneo. Trabajando sobre las fibras óseas podemos actuar sobre el crecimiento anormal.

La osteopatía en bebes consigue cambios favorables en sus pautas de sueño, sus hábitos de amamantamiento, sus estados emocionales, su llanto y su bienestar general.

Se puede tratar al bebé a cualquier edad aunque se aconseja antes de los seis meses de vida, antes del cierre de sus fontanelas. Cuanto más precoz sea el tratamiento, menores serán las tensiones a corregir.

Los bebés y niños, al igual que los adultos, sufren dolores articulares, viscerales y de cabeza entre otros. También pueden estresarse y/o deprimirse. El principal problema es que los bebés y niños no pueden expresar lo que les pasa, solo podemos observar su comportamiento. Lloran, no duermen bien, regurgitan, no comen, vomitan, padecen mucosidades, alergias, afecciones respiratorias, etc.

Nuestro consejo consiste en hacer una revisión de osteopatía después del nacimiento de un bebé, con el fin de estudiar estos posibles problemas y liberarlos. 

Efectuar una revisión osteopática en los bebés, es tan importante como acudir a la revisión con su pediatra.